Nicaragua Nueva Generacion

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DERECHOS HUMANOS

19/3/26

Justicia sin Impunidad: El Principio Innegociable de NNG

 

Justicia sin Impunidad: El Principio Innegociable de NNG

Para Nicaragua Nueva Generación (NNG), la justicia no es un capítulo más dentro del proceso de transición: es el cimiento moral y jurídico que define si la transición es real o si es simplemente otro reciclaje del sistema.
Por eso, su postura es categórica: no puede existir amnistía para quienes cometieron crímenes de lesa humanidad. No puede haber pactos, borrón y cuenta nueva, ni negociaciones que sacrifiquen la verdad en nombre de una supuesta “estabilidad”.

Este principio no nace de una postura emocional, sino de un análisis histórico y técnico:
cada vez que Nicaragua ha intentado construir democracia sobre la base de la impunidad, el resultado ha sido un retorno al autoritarismo.

1. La impunidad como raíz del ciclo autoritario

NNG sostiene que el sandinismo —en todas sus variantes, desde el oficialismo hasta la disidencia— ha sobrevivido gracias a un patrón repetido:

  • cometer abusos,

  • negociar amnistías,

  • reciclar liderazgos,

  • y volver al poder bajo nuevas etiquetas.

Ese ciclo, según NNG, explica por qué Nicaragua nunca logró consolidar un Estado de Derecho.
Por eso, un GTI que repita ese patrón estaría condenado al fracaso desde el primer día.

2. La justicia penal no es venganza: es garantía de no repetición

NNG insiste en que la justicia penal no es un acto de revancha, sino un mecanismo técnico para:

  • desmantelar estructuras criminales,

  • impedir que los perpetradores regresen al poder,

  • proteger a las víctimas,

  • y garantizar que el Estado no vuelva a ser un instrumento de persecución.

Sin justicia, cualquier transición sería una transición “de papel”, vulnerable a la infiltración de los mismos operadores que sostuvieron el régimen.

3. No se negocia con quienes destruyeron el Estado

El Código de Ética de NNG establece que ninguna persona involucrada en crímenes de lesa humanidad, corrupción estructural o represión sistemática puede participar en el Gobierno de Transición Interino (GTI).

Esto incluye:

  • operadores políticos,

  • mandos policiales,

  • cuadros del aparato de inteligencia,

  • jueces y fiscales que ejecutaron persecución,

  • y dirigentes de organizaciones fachada.

Para NNG, permitir su participación sería equivalente a entregar las llaves del nuevo país a quienes destruyeron el anterior.

4. La justicia como señal para Estados Unidos y la comunidad internacional

NNG entiende que la confianza de EE.UU. —y de cualquier actor internacional serio— depende de una condición básica:
que la transición no sea un pacto entre élites, sino una ruptura real con el sistema criminal.

Un GTI que ofrezca amnistía:

  • perdería legitimidad,

  • sería visto como una continuidad del sandinismo,

  • y no recibiría apoyo estratégico ni financiero.

Por eso, la justicia no es solo un principio moral:
es un requisito geopolítico para que Nicaragua sea tomada en serio.

5. Las víctimas como centro, no como moneda política

NNG denuncia que durante años el sufrimiento de las víctimas ha sido utilizado como:

  • bandera electoral,

  • herramienta de negociación,

  • o mecanismo de legitimación para liderazgos desgastados.

Su postura es lo opuesto:
las víctimas deben ser el eje de la transición, no un recurso para construir poder.

La justicia penal es la única forma de honrar su dignidad y restaurar la confianza social.

6. Sin justicia no hay transición: hay continuidad maquillada

Para NNG, cualquier propuesta que incluya:

  • amnistías,

  • “perdones políticos”,

  • borrón y cuenta nueva,

  • o integración de operadores del régimen en el GTI,

no es una transición, sino gatopardismo: cambiar algo para que todo siga igual.

La justicia penal es el filtro que separa:

  • una transición verdadera,

  • de una transición falsa.

Sin Justicia No Hay Transición — Y Sin Transición No Hay República

Para Nicaragua Nueva Generación, la justicia no es un capítulo más del proceso de transición: es la línea roja que define si Nicaragua renace o si vuelve a caer en el mismo abismo histórico.
La experiencia del país es clara y dolorosa: cada vez que se ha pactado con los perpetradores, cada vez que se ha negociado con los verdugos, cada vez que se ha ofrecido amnistía a quienes destruyeron el Estado, el resultado ha sido el retorno del autoritarismo con nuevos nombres y las mismas manos.

Por eso, NNG sostiene que la justicia penal no es negociable.
No es un gesto simbólico, no es un lujo moral, no es un obstáculo para la “estabilidad”.
Es la única garantía de que Nicaragua no vuelva a ser secuestrada por quienes convirtieron al Estado en una maquinaria de persecución, tortura, corrupción y muerte.

Un país que perdona crímenes de lesa humanidad está condenado a repetirlos.
Un país que negocia con los operadores del sistema está condenado a ser gobernado por ellos.
Un país que sacrifica la verdad en nombre de la “paz política” termina sin paz y sin política.

NNG lo dice sin rodeos:
no habrá transición real si los responsables de la represión, la tortura, la desaparición y la destrucción institucional quedan libres, impunes o reciclados en un nuevo gobierno.

La justicia no es venganza.
La justicia es orden.
La justicia es memoria.
La justicia es la única forma de que el GTI sea legítimo ante el pueblo y confiable ante Estados Unidos y la comunidad internacional.

Porque un país que no se atreve a juzgar su pasado jamás podrá construir su futuro.

Y Nicaragua —después de tanto dolor, tanta sangre y tanta traición— merece un futuro que no dependa de pactos oscuros, sino de una verdad luminosa:
la impunidad murió; la República comienza.

***Equipo NNG***



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