Justicia sin Impunidad: El Principio Innegociable de NNG
1. La impunidad como raíz del ciclo autoritario
NNG sostiene que el sandinismo —en todas sus variantes, desde el oficialismo hasta la disidencia— ha sobrevivido gracias a un patrón repetido:
cometer abusos,
negociar amnistías,
reciclar liderazgos,
y volver al poder bajo nuevas etiquetas.
2. La justicia penal no es venganza: es garantía de no repetición
NNG insiste en que la justicia penal no es un acto de revancha, sino un mecanismo técnico para:
desmantelar estructuras criminales,
impedir que los perpetradores regresen al poder,
proteger a las víctimas,
y garantizar que el Estado no vuelva a ser un instrumento de persecución.
Sin justicia, cualquier transición sería una transición “de papel”, vulnerable a la infiltración de los mismos operadores que sostuvieron el régimen.
3. No se negocia con quienes destruyeron el Estado
El Código de Ética de NNG establece que ninguna persona involucrada en crímenes de lesa humanidad, corrupción estructural o represión sistemática puede participar en el Gobierno de Transición Interino (GTI).
Esto incluye:
operadores políticos,
mandos policiales,
cuadros del aparato de inteligencia,
jueces y fiscales que ejecutaron persecución,
y dirigentes de organizaciones fachada.
Para NNG, permitir su participación sería equivalente a entregar las llaves del nuevo país a quienes destruyeron el anterior.
4. La justicia como señal para Estados Unidos y la comunidad internacional
Un GTI que ofrezca amnistía:
perdería legitimidad,
sería visto como una continuidad del sandinismo,
y no recibiría apoyo estratégico ni financiero.
5. Las víctimas como centro, no como moneda política
NNG denuncia que durante años el sufrimiento de las víctimas ha sido utilizado como:
bandera electoral,
herramienta de negociación,
o mecanismo de legitimación para liderazgos desgastados.
La justicia penal es la única forma de honrar su dignidad y restaurar la confianza social.
6. Sin justicia no hay transición: hay continuidad maquillada
Para NNG, cualquier propuesta que incluya:
amnistías,
“perdones políticos”,
borrón y cuenta nueva,
o integración de operadores del régimen en el GTI,
no es una transición, sino gatopardismo: cambiar algo para que todo siga igual.
La justicia penal es el filtro que separa:
una transición verdadera,
de una transición falsa.
Sin Justicia No Hay Transición — Y Sin Transición No Hay República
Porque un país que no se atreve a juzgar su pasado jamás podrá construir su futuro.
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